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Que jueguen sin juguetes, solían decir

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Los juguetes son estupendos para los niños, sin embargo, déjalos también jugar sin ellos para favorecer su imaginación, su curiosidad y su capacidad de asombro. 

Los profesionales de la juguetería hacen tan bien su trabajo que tanto niños como adultos nos embelesados mirando catálogos y escaparates. Diseños casi mágicos para que los niños disfruten de juegos divertidos y seguros. Sin embargo, en ocasiones nos obcecamos en intentar que a los niños no les falte nada para jugar en casa, cuando el mundo está lleno de instrumentos para experimentar.

Los pequeños son curiosos por naturaleza y esta cualidad, sumada a su capacidad de asombro y a su imaginación son los mejores instrumentos para el juego de los pequeños exploradores. Por eso es importante que los niños puedan disfrutar en entornos seguros y supervisados de la naturaleza, de su hogar o de elementos cotidianos. No lo dudes y anima a tus hijos a jugar sin juguetes.

En casa: Resulta realmente interesante dejar que tus hijos jueguen con todo lo que se vayan encontrando por casa. Sábanas, mantas, ropas, complementos, sillas y mesas o instrumentos de cocina pueden convertirse en el eje central de cualquier juego, desde hacer refugios o barcos piratas hasta preparar fiestas de disfraces.

En la calle: Un par de amigos en un parque o en una plaza y ya no hace falta nada más. Serán capaces de inventar todo tipo de juegos y entretenimientos, al igual que nosotros en nuestra época de niñez, con los que pasar una tarde increíble.

En el campo: Deja que tus hijos se manchen y experimenten en vuestro entorno natural. Eso sí, hay que mantenerlos en supervisión y enseñarles algunas cuestiones básicas de seguridad que además les enseñará cómo funcionan los ecosistemas, como aprender a no levantar grandes piedras bajo las cuales pueden habitar escorpiones o ciempiés.

Sus beneficios son muchísimos, dejando que los niños jueguen sin juguetes, hará que el uso de palos, cucharas o piedras le favorezca a la motricidad. El juego libre y la posibilidad de que un árbol se convierta en su cabaña especial y momentos después en un monstruo favorece la imaginación. Por otro lado, este tipo de situaciones favorece a la toma de decisiones, al descartar una idea para adoptar otra. Al jugar de forma independiente favorece también la autonomía personal y la capacidad de organización y de colaboración. Los juegos al aire libre permiten también que los niños desarrollen la psicomotricidad y la capacidad espacial.

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