INFANCIA

Los juguetes de nuestra infancia

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Para todo aquel que ya tenga hijos o sobrinos, estas navidades se habrá dado cuenta de lo que han cambiado los juguetes desde los ochenta y los noventa hasta nuestros días, viéndose cómo se han desarrollado sobre todo tecnológicamente, pero, para muchos, se ha perdido en gran medida la jugabilidad de los mismos.

Hace veinte años, los juguetes que pedíamos a los Reyes Magos (lo de Papa Noel no se había inventado aún) eran mucho más sencillos y estaban más estereotipados, aunque quizás en eso sí que hemos avanzado positivamente hasta hoy. Un niño tenía que pedir un balón de fútbol o un juego de acción, mientras que las niñas optaban por la muñeca o la cocinita casi por decreto. Afortunadamente, esto se ha superado con el paso de los años y ya no hay barreras a la hora de elegir juguetes por razón de sexo.

Mientras en los noventa, los éxitos en ventas eran la Magia Borrás, el Cinexin o el Scalextric, que el mismo día de reyes sacábamos a la calle para jugar con ellos e, incluso, los llevábamos el día siguiente a clase para enseñárselos a nuestros compañeros .Hoy en día ya han sido desbancados en gran medida por las tablets, los smartphones y otros aparatos electrónicos, aunque buena parte de los padres sigue abogando por regalar juguetes como Monopoly, Playmobil o karaokes, con los que sabe que su hijo disfrutará jugando.

Este avance tecnológico ha ido progresando lentamente hasta ocupar gran parte de los hogares españoles, aunque muchos psicólogos y pedagogos recomiendan a los padres seguir regalando juguetes a sus hijos: “Lo mejor es comprarles juguetes, ya que es una necesidad básica del niño,que además no maten la imaginación, fantasía y creatividad. El jugar es algo innato y el juguete el elemento que usamos para jugar, que nunca debe sustituir a lo que es el juego”.

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