juguetessolidarios2

Donde no llegan los Reyes Magos o Papá Noel, aparecen elfos solidarios

por

Cuando no es posible que los Reyes Magos o Papá Noel lleguen a hogares de familias en paro o a casas de acogida, aparece la fundación sin ánimo de lucro Elfos y Calcetines. Este movimiento solidario se encarga de dejar en los calcetines de esos niños los juguetes que han pedido, para que ningún menor se quede sin regalos durante las fiestas.

La promotora de esta iniciativa, Lala Dóniz, buscó a gente dispuesta a comprar estos regalos y a organizaciones que quisieran colaborar. “Es algo así como una cadena de favores, no hay nada grande detrás”, explica. “La idea es que esos niños pasen la Navidad como cualquier otro niño y que su carta de los Reyes Magos obtenga respuesta”, señala.

Con esa idea en mente, lleva trabajando meses sin parar. “Le robo tiempo a mi marido y a mi hija para dedicárselo a este proyecto”, explica Lala. Así, algunos ofrecen sus tiendas y otros se convierten en elfos que hacen regalos entre 25 y 30 euros. “Mi marido y yo estamos en el paro e intentando poner en marcha un negocio. Mi situación económica no me permite comprar un regalo, pero eso no significa que no se pueda ayudar”, explica. “Se pueden hacer muchas cosas sin gastar dinero”.
Lala, que se hace llamar Aziza a los ojos de los niños, suele recibir cartas de menores cuyas familias se encuentran en situaciones económicas desfavorecidas, o de los que viven en centros de acogida. Entonces, Lala hace sus encargos a los elfos y estos se encargan de que el 6 de enero todos los paquetes estén listos para ser abiertos.

De momento, Elfos y Calcetines sólo llega a los niños de Galicia, concretamente a Pontevedra, Lugo y Ourense. En total “Hemos recibido 1.421 inscripciones élficas, de las cuales 44 son de gente de fuera de Galicia. A cada uno de ellos les llegará una carta y tendrán que dejar el regalo que vayan a hacer en un punto élfico o mandarlos gratuitamente a través de Seur. Los envíos se acumulan en el almacén élfico (el garaje de mi marido)”, explica Lala.

“Lo único que se necesita es un ordenador y muchas ganas”. Esto no quiere decir que el proyecto sea relajado. Acabas agotado pero cuando llega el mes de septiembre vuelve el gusanillo y piensas: yo también puedo hacer algo”, añade.

Comentarios cerrados